Tal cual como refiere Victoria Sau, “todas las mujeres consideradas normales han adquirido en un momento de su desarrollo una fluctuación del caudal de sus hormonas sexuales, de carácter cíclico, con una periodicidad que suele ir de veintiocho a los treinta y cinco días. Al conjunto de este proceso se le llama ciclo ovárico o menstrual” (2000: 77).
Sin duda alguna, la menstruación representa un evento crucial en la vida de cualquier mujer. No obstante, a pesar de ser un proceso normal, natural y compartido hay una visión general en torno a percibir este proceso como negativo. En contraposición los sentimientos y actitudes positivas de las mujeres ante el sangrado menstrual o el sentimiento de orgullo relacionado con ser mujer, son elementos que apenas han trascendidos a lo largo de la historia. Esta inquietud me llevo a orientar mi tesina de máster en torno a este tema, hoy quiero compartir algo de esta información.
Buscando antecedentes y remontándome a MI PROPIA HISTORIA, se me hizo evidente que la información de más fácil acceso respecto a este tema es muchas veces sesgada o asociada a un tema tabú, situación que complejiza encontrar espacios de dialogo en torno a un ciclo que nos acompaña durante toda nuestra edad reproductiva y que tiene impacto directo tanto en nuestra salud física, como psicológica.
A lo largo de la historia de la humanidad el cuerpo femenino ha sido invisibilizado y categorizado. Desde Aristóteles hasta Darwin, pasando (obviamente) por la Iglesia Católica se han emitido opiniones y explicaciones respecto al tema, que no están exentas de un contenido valórico y cultural. Tal como refiere Sara Berbel (2001), es de esta forma como las sociedades humanas “han ido construyendo en torno a los procesos biológicos y fisiológicos de las mujeres un completo entramado ideológico con el fin de preservar como tabú todos los temas relacionados con el sexo femenino y, al mismo tiempo, mantener la situación de inferioridad “natural” de las mujeres en la esfera social” (2001: 60).
Al revisar mi historia, sentí como se me hacía carne muchas de las cosas que iba leyendo. Porque sí, hubo un momento donde yo también tenía este malestar por tener mi menstruación, porque sí de adolescente alguna vez pensé que quería ser como un chico y no pasar por todas las vicisitudes de ser chica, porque sí pensaba que era mucho más fácil y mucho más útil nacer hombre, que nacer mujer, porque sí en algún durante muchos años de mi vida dormí mi ciclo y me desconecte de mi cuerpo utilizando hormonas …. Oh! Como me equivocaba!.... pero como leí por ahí en alguna red social, fue necesario perderme para volver a encontrarme. Hoy no sólo pienso distinto, hoy he aprendido a amar mi sangre, mi útero, mi vagina, mis ciclos y mis formas porque han sido una enorme herramienta para la reconquista de mi cuerpo y finalmente la reconquista de mí misma y es esa mi motivación para compartir estas reflexiones.
Tantas formas de satanizar, invisibilizar y excluir la presencia del ciclo menstrual coexisten con nosotros en lo cotidiano que lo hemos normalizado. Pero vale la pena preguntarse si es normal que tengamos una lista interminable de denominaciones o eufemismos para NO nombrar nuestra menstruación: “la regla”, “el período”, “me encuentro indispuesta”, “estoy enferma”, “ha llegado Andrés”, por nombrar solo algunos. Y pensemos en los mitos, ¿quién no ha escuchado que la mujer que tiene su menstruación no puede hacer mayonesa o no puede bañarse durante su ciclo?....
Y ahora les pregunto. ¿Qué pasaría si dejamos de mirarnos a través de este prisma?, ¿si comenzamos a mirar con orgullo y consciencia nuestra menstruación?, ¿sí comenzamos a compartir esta información con nuestras amigas, madres, hijas, familiares?, ¿sí hoy miramos, olemos, tocamos nuestra sangre menstrual, le perdemos el miedo, el asco y la comenzamos a amar como el fruto de nuestro bendito útero, de este cuerpo de mujer que nos ha acompañado durante toda nuestra vida?.... yo pienso que aquí comienza la REV♥LUCI♥N!
Sau, V. (2000). Reflexiones feministas para principios de siglo, horas y HORAS.
Berbel Sánchez, S., Peyrí, P. S., & Teresa, M. (2001). El cuerpo silenciado: Una aproximación a la identidad femenina.
Escrito en Fase del Ciclo: Pre-menstrual/Otoño/Hechicera

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