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jueves, 18 de abril de 2013

Mi soledad compartida con Virginia Wolf


Vengo de una fase menstrual intensa, marcada por un profundo cansancio pegado en los huesos… me dedique durante una semana a dormir y dejar de hacer sin cuestionarme mucho. Han sido meses intensos marcados por el cierre de ciclos, una cantidad importante de trabajo intelectual y encuentros y desencuentros con personas de mi pasado y de mi presente. En esta última menstruación sentí más que nunca las ganas de renovación y limpieza acusada por mi cuerpo y dejarme ir en ella, sin cuestionarme, me permite aprender a escucharme e ir ganando fuerzas en la medida que avanzo en mi ciclo… no obstante, sigue siendo un gran desafío por dos motivos:   

  • Permitirme estos espacios sin agobiarme o ponerme ansiosa (dejar de lado el mandato y el deber)
  • Aceptar los sentimientos, pensamientos, sensaciones que aparecen o se me hacen patentes en mis fases oscuras (premenstrual/menstrual)  

Y ahora con un poco más de luz, quiero darle hilo a los bosquejos de frases, sentimientos y palabras sueltas apuntados en una libreta que me acompaña continuamente.


He leído mucho en estos meses, pero puntualmente hay un libro que me ha resonado profundamente. Hablo de “Un Cuarto Propio” de Virginia Woolf, este libro que describe en primera persona el estatus de las mujeres en la sociedad, la relación que se establece entre los sexos y las consecuencias de la dominación, subordinación de nosotras las féminas ante este mundo construido en masculino, no deja de ser apropiado para el análisis hoy. Y es que mientras voy leyendo no puedo evitar identificarme con ese matiz de amargura y soledad que se cuela entre párrafos irónicos y llenos de humor negro. Concluyo ineludiblemente que estos párrafos están llenos de realidad, de mi realidad.  


A lo largo de mi historia vital no han sido pocos los momentos en donde me he sentido cuestionada, equivocada, mal interpretada, cuando hablo desde mi propia experiencia. Parece de perogrullo, pero al hablar con otras mujeres siento que es un sentimiento bastante más común de lo que pensaba. Incluso para escribir este blog que estuvo durante meses en mi cabeza, había un “algo” que no me lo permitía, hoy lo identifico con el miedo, el miedo a escribir, el miedo a decir, el miedo a parecer inadecuada, el miedo a no tener un lugar en este mundo. Aquí hoy mi inadecuación toma forma no solo de palabras, sino también de acción y re-acción.   

Durante años se nos ha explicado el mundo "como si fuésemos hombres" y es que ya sabemos que nuestra sociedad descansa  sobre leyes de orientación masculina. Esta visión no solo nos ha confundido, sino que también ha limitado la valoración de la autoimagen, la salud, la psicología, la maternidad, el rol de la mujer en la vida pública y privada. Además de impedir la construcción de un abordaje integral e equitativo “para y por nosotras”. Finalmente si no tomamos consciencia de esto el destino que nos depara a muchas de nosotras es sentirnos eternamente inadecuadas o perdidas en un mundo que por más que intentamos parece que no nos brinda un lugar que podamos habitar.

Nos han pedido que respondamos a la linealidad, nos han mirado y evaluado una y otra vez a través de un molde que no nos corresponde, un molde masculino. Desde mi, hoy rompo con esto y reacciono hablando desde mi experiencia en torno a la subjetividad femenina. Creo que desde mi pequeña trinchera esta decisión es relevante y fundamental: ¿Qué pasaría si todas hiciéramos este ejercicio?, me parece que los paradigmas del mundo estarían obligados a ser reconstruidos y las mujeres seríamos más libres, nos reconoceríamos entre nosotras desde una clave diferente, nos llamaríamos a la cooperación y la colaboración… porque hay todo un nuevo mundo que construir; un mundo donde por fin tanto hombres, como mujeres tuvieran la libertad de ser quienes realmente son.    


 Para descargar el libro "Un Cuarto Propio" de Virginia Woolf haz click en la imagen 

Escrito en Fase del Ciclo: Pre-ovulatoria/Primavera/Virgen 


viernes, 5 de abril de 2013

La Revolución de la Sangre

 

Tal cual como refiere Victoria Sau, “todas las mujeres consideradas normales han adquirido en un momento de su desarrollo una fluctuación del caudal de sus hormonas sexuales, de carácter cíclico, con una periodicidad que suele ir de veintiocho a los treinta y cinco días. Al conjunto de este proceso se le llama ciclo ovárico o menstrual” (2000: 77). 

Sin duda alguna, la menstruación representa un evento crucial en la vida de cualquier mujer. No obstante, a pesar de ser un proceso normal, natural y compartido hay una visión general en torno a percibir este proceso como negativo. En contraposición los sentimientos y actitudes positivas de las mujeres ante el sangrado menstrual o el sentimiento de orgullo relacionado con ser mujer, son elementos que apenas han trascendidos a lo largo de la historia. Esta inquietud me llevo a orientar mi tesina de máster en torno a este tema, hoy quiero compartir algo de esta información. 
 
Buscando antecedentes y remontándome a MI PROPIA HISTORIA, se me hizo evidente que la información de más fácil acceso respecto a este tema es muchas veces sesgada o asociada a un tema tabú, situación que complejiza encontrar espacios de dialogo en torno a un ciclo que nos acompaña durante toda nuestra edad reproductiva y que tiene impacto directo tanto en nuestra salud física, como psicológica.  

A lo largo de la historia de la humanidad el cuerpo femenino ha sido invisibilizado y categorizado. Desde Aristóteles hasta Darwin, pasando (obviamente) por la Iglesia Católica se han emitido opiniones y explicaciones respecto al tema, que no están exentas de un contenido valórico y cultural. Tal como refiere Sara Berbel (2001), es de esta forma como las sociedades humanas “han ido construyendo en torno a los procesos biológicos y fisiológicos de las mujeres un completo entramado ideológico con el fin de preservar como tabú todos los temas relacionados con el sexo femenino y, al mismo tiempo, mantener la situación de inferioridad “natural” de las mujeres en la esfera social” (2001: 60).  

Al revisar mi historia, sentí como se me hacía carne muchas de las cosas que iba leyendo. Porque sí, hubo un momento donde yo también tenía este malestar por tener mi menstruación, porque sí de adolescente alguna vez pensé que quería ser como un chico y no pasar por todas las vicisitudes de ser chica, porque sí pensaba que era mucho más fácil y mucho más útil nacer hombre, que nacer mujer, porque sí en algún durante muchos años de mi vida dormí mi ciclo y me desconecte de mi cuerpo utilizando hormonas …. Oh! Como me equivocaba!.... pero como leí por ahí en alguna red social, fue necesario perderme para volver a encontrarme. Hoy no sólo pienso distinto, hoy he aprendido a amar mi sangre, mi útero, mi vagina, mis ciclos y mis formas porque han sido una enorme herramienta para la reconquista de mi cuerpo y finalmente la reconquista de mí misma y es esa mi motivación para compartir estas reflexiones. 

Tantas formas de satanizar, invisibilizar y excluir la presencia del ciclo menstrual coexisten con nosotros en lo cotidiano que lo hemos normalizado. Pero vale la pena preguntarse si es normal que tengamos una lista interminable de denominaciones o eufemismos para NO nombrar nuestra menstruación: “la regla”, “el período”, “me encuentro indispuesta”, “estoy enferma”, “ha llegado Andrés”, por nombrar solo algunos. Y pensemos en los mitos, ¿quién no ha escuchado que la mujer que tiene su menstruación no puede hacer mayonesa o no puede bañarse durante su ciclo?....

Y ahora les pregunto. ¿Qué pasaría si dejamos de mirarnos a través de este prisma?, ¿si comenzamos a mirar con orgullo y consciencia nuestra menstruación?, ¿sí comenzamos a compartir esta información con nuestras amigas, madres, hijas, familiares?, ¿sí hoy miramos, olemos, tocamos nuestra sangre menstrual, le perdemos el miedo, el asco y la comenzamos a amar como el fruto de nuestro bendito útero, de este cuerpo de mujer que nos ha acompañado durante toda nuestra vida?.... yo pienso que aquí comienza la REV♥LUCI♥N! 


Sau, V. (2000). Reflexiones feministas para principios de siglo, horas y HORAS.

Berbel Sánchez, S., Peyrí, P. S., & Teresa, M. (2001). El cuerpo silenciado: Una aproximación a la identidad femenina.


Escrito en Fase del Ciclo: Pre-menstrual/Otoño/Hechicera

jueves, 21 de marzo de 2013

Mi cuerpo habla: Soy Mujer!



“Las mujeres tienen órganos que no sienten como suyos, 
cuyas funciones le son ajenas, 
y de los que disponen los entendidos en el terreno que sea” 
Victoria Sau (2000)

Hoy quiero hablar sobre el cuerpo. En verdad quiero reflexionar sobre MI CUERPO, al cual he tenido que REaprender a mirar y REconocer desde mi propia perspectiva. Llevo ya unos años en esto y la verdad es que no ha sido fácil, ni siempre satisfactorio, pero en el devenir de esta historia hoy puedo decir con absoluto orgullo que siento que habito mi piel y todo lo que ello implica.

Es curioso. Creo que nunca durante toda la historia de mi vida me había conectado tanto con  lo que implica “tener un cuerpo de mujer”, hasta ahora. Suena extraño, pero si lo pienso no lo es tanto… en este viaje personal me he replanteado tantas preguntas que, en otros tiempos y durante años, marcaron mi ruta: ¿por qué parece que no es lícito, ni permitido mirarme, tocarme?, ¿por qué he insistido tanto en encajar en aquellos estereotipos de belleza que en algún momento me parecían válidos?, ¿por qué durante tantos años no le puse la más mínima atención a mi menstruación y a mis ciclos?, ¿por qué muchas veces recuerdo haberme sentido frustrada o agotada al intentar ser aquella mujer que me mandaban los estereotipos culturales? ….

Creo que es porque hasta hoy, no me había dado cuenta como se me hacía carne un sinfín de mandatos y simbolismos culturales. Caminaba por esa senda porque parecía ser lo adecuado y YO OBVIAMENTE DESEABA SER ADECUADA. En este deseo termine por exiliarme de mi misma.

Hoy  he decido que este exilio a terminado. Decidí habitarme y eso ha permitido que me vivencie diferente, por fin me atreví a romper con ese molde (no lo he hecho totalmente, creo que es una tarea diaria, continua y probablemente que me tome toda la vida). Para mi sorpresa me he encontrado con recovecos de mí misma que desconocía por completo. Hoy me siento más libre, a ratos un poco salvaje y aunque muchas veces me desoriento porque no tengo repertorio conductual para vivirme de esta manera, sigo aprendiendo de mi misma y de las mujeres bellas que me acompañan.

Este ejercicio me ha dado algo invaluable llamado libertad. Y hoy bellas mujeres quiero compartir parte de este camino y sus claves con Uds.
  • Tocarse, mirarse, explorarse y dar rienda suelta a la curiosidad que es una guía maravillosa. De la masturbación femenina se habla poco, tan poco que muchas mujeres vivimos creyendo que somos las únicas que lo hacemos (y dígase de pasada que esta mal, que no es lícito o que eres rara). Pues NO!, a mi parecer es necesario un conocimiento sobre el autoplacer y la sexualidad vista no siempre desde una perspectiva de dos, si no vista desde la perspectiva del AMOR PROPIO. Este descubrimiento ha sido una brújula en esta misión de reconquista de mí misma, y el aprendizaje que he hecho de mi cuerpo es increíble, solo por mencionar algunas: me ayuda a dormir, alivia los calambres de mi menstruación, descubrí que es lo que me gusta, cómo y por qué, el saber más de mi misma me hace sentir con mayor poder para decidir.
  • Conectarse con la menstruación y las 4 mujeres que habitan en nosotras. Mirar, oler, tocar mi sangre menstrual ha sido una revelación -y no exagero-. Para mi fue una forma de reconciliarme conmigo misma. Tantos años percibiendo mi menstruación como algo negativo, tantos años sin permitirme interactuar con ella, sin darme cuenta que en este hecho me estaba negando a mi misma.  Conocerla me ha permitido reconciliarme con mi cuerpo y reconectar con mi ser cíclica. Mirarme en mis distintas fases y darme la licencia para simplemente ser.  Entender que determinadas fases de mi sexualidad no son una alteración de lo deseable, porque no puedo corresponderme con un modelo lineal, soy cíclica y durante el mes paso de la luz a la oscuridad.
  • Perder el miedo a hablar. ¡Cuánto tiempo me pase pensando en estas cosas pero sin decirlas!, cuando por fin me atreví a hablar me di cuenta de que no estoy loca y que no soy la única, hay muchas otras mujeres -y otros maravillosos hombre- que piensan y sienten parecido a mi. Según Caca citada en Sara Berbel (2001) en las sociedades modernas, las mujeres hemos perdido espacios de interacción donde sea posible hablar sobre estos temas que nos atañen  directamente, por ende, nos restamos espacios tanto para elaborar posibles ansiedades, como para educarnos en el conocimiento y la reapropiación de nuestros propios cuerpos. Lo que digo es: ¡Venga va, a recuperarlos!   

Tengo la certeza sentida desde mi propio cuerpo, desde mi útero, desde mi vivencia que es necesario abrir espacios que nos permitan recuperar el conocimiento verdadero del cuerpo femenino. Descubrir las huellas que en alguna parte de nuestro inconsciente colectivo dejaron otras culturas mucho más antiguas, revisar el imaginario que tenemos sobre nuestro cuerpo y las fases que nos permiten madurar, procrear y gozar del placer sexual. De esta manera mirarnos con un prisma diferente y generar nuevas interpretaciones a lo que hasta ahora se ha considerado desde un exclusivo punto de vista de cultura occidental y patriarcal (Berbel 2001).


- Berbel Sánchez, S., Peyrí, P. S., & Teresa, M. (2001). El cuerpo silenciado: Una aproximación a la identidad femenina.
- Sau, V. (2000). Reflexiones feministas para principios de siglo, horas y HORAS.

Escrito en Fase del Ciclo: Pre-ovulatoria/Primavera/Virgen