Como les conté cuando comencé este
blog mi país de origen es Chile, en América Latina. No obstante, hace casi ya 3
años me encuentro viviendo en Barcelona, España. Hoy se los recuerdo, porque
del tema al cual me voy a referir tiene relación con mi ser mujer, chilena y en
edad fértil.
El pasado 21 de Mayo, como todos
los 21 de Mayo desde que volvió la democracia a Chile se realiza
tradicionalmente la cuenta pública del poder ejecutivo (o sea el gobierno de
turno). En este acto se realiza un balance anual de todas las gestiones realizadas por el
gobierno, además de incluir información
sobre los planes y programas que se encuentran planificados para ser
instaurados en el año que vendrá. Este año era el turno de la última cuenta
pública del Sr. Sebastián Piñera, presidente perteneciente al Partido Político llamado
Renovación Nacional, el cual es un partido que se identifica con ideología de derecha.
En esta cuenta pública se informo que como medida para aumentar el índice de natalidad
en Chile (que cada año baja más y más) se darán incentivos económicos a las
familias sin discriminar su estrato social, que tengan tres o más niños
en el futuro (Se pagara un bono de 160
euros para el nacimiento del tercer
hijo, que llegará a 300 euros con el nacimiento del quinto hijo).
Es necesario aumentar la tasa de natalidad de nuestro país, la consecuencia directa
de que esta situación siga como está es enfrentarnos a un “Crecimiento
Negativo”, lo cuál sería fatal…. Pero sería fatal ¿para quién?
Pero esto no es lo que se dice al
mundo, el Sr. Piñera al momento de presentar el proyecto declara: “Si los índices de natalidad de comienzos de
los 90 hubiesen permanecido, hoy tendríamos un millón de niños adicionales
jugando y alegrándonos nuestras vidas.” Suena lleno de buenas intenciones,
pero la verdad es que yo no puedo evitar sentirme directamente interpelada y no
es precisamente desde las buenas intenciones.
Aún no tengo hijos y creo que aún
no termino de decidir si quiero dar ese paso. Pero me conecto con esa capacidad
maravillosa de mi cuerpo de “ser dos” que se me ha sido concedida solo por el hecho
de ser mujer y me maravillo porque me conecto con una trascendencia que es difícil
poner en palabras y que imagino se multiplicara por 1000 si efectivamente en
algún momento llego a embarazarme, parir y ser madre de otro ser.
No obstante, esto no es lo que me
preocupa. Lo que me preocupa es preguntarme: ¿Qué hay detrás de medidas como
esta?, ¿Cómo el Estado de Chile esta mirando a la mujer, a la familia, a los
hijos cuando hay personas que para analizar y solventar un indicador como la baja
de natalidad cree que medidas como esta son viables?
Para mi esta medida es testimonial de otra forma de regular el cuerpo de la mujeres hoy, bajo el alero del crecimiento económico y hacerla servir para procrear hijos que se convertirán muchos de ellos en objetos serviles (si dije objetos, no sujetos) para mantener un sistema que de humanizado casi ya no le queda nada. Al Estado de Chile hoy le interesa la baja de natalidad del país porque esto puede repercutir negativamente en la economía productiva del país, economía que como ya sabemos en Chile está en manos de los privados (empresarios) y de la oligarquía de nuestro país (Chile según estudios es parte de las 10 naciones con más desigualdad del mundo).
Para mi esta medida es testimonial de otra forma de regular el cuerpo de la mujeres hoy, bajo el alero del crecimiento económico y hacerla servir para procrear hijos que se convertirán muchos de ellos en objetos serviles (si dije objetos, no sujetos) para mantener un sistema que de humanizado casi ya no le queda nada. Al Estado de Chile hoy le interesa la baja de natalidad del país porque esto puede repercutir negativamente en la economía productiva del país, economía que como ya sabemos en Chile está en manos de los privados (empresarios) y de la oligarquía de nuestro país (Chile según estudios es parte de las 10 naciones con más desigualdad del mundo).
Esta medida deja entrever 4 cosas a mi parecer:
1) La visión del cuerpo de las
mujeres desde una óptica utilitaria y servil para el sistema como “hacedora de
seres humanos”. No me diga Sr. Piñera que esto es una medida de apoyo a la
maternidad, si el Estado así lo quisiera apoyaría a las familias independiente
del número de hijos que éstas tuvieran. Además, medidas como estas hablan de la
mujer nuevamente construida desde el imaginario colectivo como objeto, como un
elemento más de la ecuación que tiene como resultado solo una cosa “La Producción”.
2) El discurso esquizofrénico del Estado de Chile. Las Isapres te cobran la vida por pagar un plan de salud si eres mujer y en edad fértil o directamente te expulsan porque eres demasiado cara (sabiendo de antemano que las mujeres en Chile en general, tenemos peores condiciones de empleabilidad en comparación a los hombres). Pero a pesar de esto, es ese mismo Estado que hoy te pide y “te premia” si tienes más hijos aunque te siga castigando a la hora de ejercer tus derechos en el ámbito salud si eres mujer y en edad fértil.
3) Este proceder del Estado nos habla de un actuar político-técnico que no esta carente de significado. Al contrario hay aquí símbolos que se despliegan y que habla de lo que estamos entendiendo en Chile por progreso, familia, crecimiento, etc. Medidas como esta nos hablan claramente sobre la las condiciones económicas-políticas dominante en Chile, dejándonos entrever porque es una país donde hay una larga continuidad del modelo neoliberal.
4) Como el Estado de Chile se posiciona desde la figura del “Gran Administrador”, delegando la responsabilidad de gestionarse y desarrollarse a la familia o al individuo, lo cual crea la ilusión de oportunidad pero finalmente no crea posibilidades reales de desarrollo o de movilidad social. Acá obviamente el Estado de Bienestar no existe y en esta ilusión que vende el “Gran Administrador” la culpa de que Chile no avance es (en este caso) de las mujeres que decidieron trabajar y estudiar antes de tener hijos, o de las familias que no están cumpliendo con el rol que les dio la sociedad. Siempre la atribución es individual o familiar y yo pienso: ¿Cuándo finalmente repartiremos las responsabilidades como corresponde?.
2) El discurso esquizofrénico del Estado de Chile. Las Isapres te cobran la vida por pagar un plan de salud si eres mujer y en edad fértil o directamente te expulsan porque eres demasiado cara (sabiendo de antemano que las mujeres en Chile en general, tenemos peores condiciones de empleabilidad en comparación a los hombres). Pero a pesar de esto, es ese mismo Estado que hoy te pide y “te premia” si tienes más hijos aunque te siga castigando a la hora de ejercer tus derechos en el ámbito salud si eres mujer y en edad fértil.
3) Este proceder del Estado nos habla de un actuar político-técnico que no esta carente de significado. Al contrario hay aquí símbolos que se despliegan y que habla de lo que estamos entendiendo en Chile por progreso, familia, crecimiento, etc. Medidas como esta nos hablan claramente sobre la las condiciones económicas-políticas dominante en Chile, dejándonos entrever porque es una país donde hay una larga continuidad del modelo neoliberal.
4) Como el Estado de Chile se posiciona desde la figura del “Gran Administrador”, delegando la responsabilidad de gestionarse y desarrollarse a la familia o al individuo, lo cual crea la ilusión de oportunidad pero finalmente no crea posibilidades reales de desarrollo o de movilidad social. Acá obviamente el Estado de Bienestar no existe y en esta ilusión que vende el “Gran Administrador” la culpa de que Chile no avance es (en este caso) de las mujeres que decidieron trabajar y estudiar antes de tener hijos, o de las familias que no están cumpliendo con el rol que les dio la sociedad. Siempre la atribución es individual o familiar y yo pienso: ¿Cuándo finalmente repartiremos las responsabilidades como corresponde?.
Mientras tanto yo como mujer,
chilena y en edad fértil NO PUEDO, NI QUIERO QUEDARME CALLADA!!.
Escrito en Fase del Ciclo: Pre-ovulatoria/Primavera/Virgen

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